14 maneras de llevar a cabo tu rutina de saca leche

¿Eres trabajadora o estudiante que te toca amamantar a tu bebé? ¿o eres una mamá que está amamantando que estás empleada o asistes a la escuela tiempo completo? Ya sea que te identifiques más con tu rol como madre que amamanta o como mamá trabajadora/estudiante, tu saca leche es el salvavidas que te conecta con tu bebé cuando están separados. Amor u odio al sacaleches, ¿no sería un sueño minimizar la cantidad de tiempo y esfuerzo que se va en el ritual de sacarse leche?

  1. Consigue ayuda: si tu pareja está buscando una manera de aliviar tu carga, una buena forma de apoyarte es tomar el trabajo nocturno de lavar las partes del saca-leche y preparar el bolso para el día siguiente.
  2. Manos libres: un sostén sacaleches de manos libres te permite tener hecho tu trabajo regular mientras te sacas leche para tu bebé. ¿No quieres pagar dinero extra por este sostén especial? Puedes recortar agujeros en un sostén deportivo viejo o preparar los bordes usando este truco con elástico.
  3. Almacenar las partes: obtener un segundo (o tercer) set de partes del saca-leche para que no tengas que gastar mucho tiempo lavando las partes en el trabajo. Tu pareja u otros miembros de tu familia (¡ver el #1 arriba!) puede lavar o esterilizarlos todos en el lavavajillas o en una bolsa de vapor de microondas cuando llegues a la casa. Como un beneficio adicional, mantener un set extra de partes del saca-leche en el trabajo puede evitar una potencial crisis si se te olvida una pieza crucial.
  4. Sé perezosa: dependiendo de tu situación, te las puedes arreglar sin lavar las partes de tu saca-leche después de cada uso. Toallitas húmedas para el saca-leche y sus partes puede ser un ahorro de tiempo, aunque puede ser caro. Algunas mamás las cortan en pequeñas secciones para hacerlas durar más. Otro ahorro de tiempo es poner el saca-leche completamente armado en el refrigerador (cubierto con una bolsa de plástico) entremedio de las sesiones de sacar leche. Esto puede no ser una solución ideal para algunas mamás, especialmente para aquellas alimentando prematuros y otros bebés médicamente frágiles. Usa tu propio criterio – tú puedes decidir que refrigerar las partes del saca-leche y saltarte un lavado o dos pudiera funcionar bien para tus necesidades. Al final del día de trabajo, todas las partes deberían ser lavadas cuidadosamente y secadas.
    Maximizar la producción de leche.
  5. Concentrarse: un estudio de 2011 mostró que las madres que escuchaban una relajación guiada de una grabación de 20 minutos al día produjo significativamente más leche que aquellas que no. Puedes descargar la meditación gratis en iTunes o buscar técnicas de relajación que funcione mejor para ti.
  6. Todas las manos para ayudar: algunas mamás encuentran que un masaje previo a sacarse leche puede ayudar a bajar leche. Sigue el video de un minuto de YouTube Jiggle, Roll, Stroke y estarás en buen camino. Entonces, sácate leche de manera manual para obtener todavía más leche cada sesión. (¡Estudios han mostrado que esta simple técnica puede incrementar la leche en un 58%!). Después de tu sesión, apaga el saca-leche, y con la mano saca cualquier resto de leche directamente en el extractor. ¡Puedes sorprenderte de que todavía haya leche que tu bomba no pudo sacar!
  7. Protege tu producción: no te saltes sesiones de extracción de leche. (Si no estás segura qué tan a menudo puedas extraerte leche, puedes calcular tu “número mágico”. Hace una cita fija en tu calendario o programa una alarma en tu teléfono para recordarte de extraerte leche regularmente mientras estás separada de tu bebé – y mantenlo. Como la producción de leche se basa en oferta y demanda, cada vez que te saltas una sesión le estás diciendo a tu cuerpo que la demanda es menor. Tarde o temprano tu cuerpo responderá produciendo menos leche.
    Soluciona problemas de menor producción
  8. No eres tú, es la bomba: la mayoría de las mamás que ven que su leche disminuye en su extractor, erróneamente asumen que están perdiendo su leche. Pero antes de saltar a esa conclusión, descarta fallas del extractor. Las bombas eléctricas no suenan diferente cuando gradualmente (o incluso de repente) se vuelven menos efectivas, así que el único indicador que puedes notar es que no te estás extrayendo tanto como antes. Una prueba que puedes hacer es aumentar la potencia a la extracción más fuerte posible y si no es incómoda, puede no estar funcionando al 100% de su capacidad.
  9. Intercambia las membranas: la forma más fácil de hacerlo es instalar nuevas membranas cuando ensambles la bomba. Ve el manual de usuario o una guía de resolución de problemas en la página web para instrucciones de tu extractor. Generalmente, se supone que las membranas deben ser reemplazadas cada 4-6 meses de cualquier manera, y puedes ver que tu producción vuelve a subir después de reemplazarlas.
  10. Prueba la succión: si las membranas no hacen el truco, puede probar la succión de tu bomba para asegurarte que el motor no está muriendo. Muchas tiendas de lactancia de hospitales y grupos de apoyo tienen la habilidad de probar la succión del saca-leche. Si es el motor el problema, llama al fabricante, se sabe que ellos envían un nuevo extractor inmediatamente, especialmente si todavía está en el período de garantía.
  11. Chequea tus embudos: ¿sabías que los embudos del extractor (también conocidos como copas o bocinas) no son de una medida única, y un tamaño inadecuado puede causar dolor, daño y una extracción de leche poco óptima? Encuentra tu tamaño ideal y reevalúalo de tiempo en tiempo. Tu tamaño de copa puede cambiar a través del curso de la lactancia o incluso variar entre tus pechos. Si has tenido dificultades encontrando tu tamaño correcto puedes intentar en Pumpin Pals que ofrece una alternativa con mayor flexibilidad en los tamaños.
  12. NOTA: ¡no todos los extractores son iguales! Este articulo puede ayudarte a decidir qué extractor es la mejor elección para tu situación particular.
  13. No eres tú, es el cuidador: cuando las madres tienen complicaciones para mantener el volumen que sus bebes consumen cuando ellas están ausentes, su primer instinto es pensar que no se están extrayendo lo suficiente. En muchos casos, las madres sí se están extrayendo suficiente, pero los bebés están siendo sobre alimentados por su cuidador. La mayoría de los bebes alimentados con leche materna toman un promedio de 1-1.5 oz por hora de separación; si tu bebé está siendo alimentado significativamente más que eso, o tu cuidador esta presionándote para que le des más leche que la que estas pudiendo sacarte, considera compartir esta información sobre técnicas para alimentar con mamadera para bebés alimentados con leche materna y alimentación con biberón controlada.
  14. Bueno, a lo mejor eres tú: si descartaste que la bomba es la que falla y que el bebé esté sobrealimentado, puedes tomar medidas para maximizar tu salida de leche. La manera más efectiva de aumentar la producción de leche es aumentar la demanda. Agregar una extracción adicional o dos, o arrendar un sacaleches de hospital por unas semanas puede ayudar a volver la producción anterior; si no, es tiempo de hacer una cita con una IBCLC (una consultora certificada de lactancia) para una evaluación profesional.
  15. Almacenar, congelar y organizar la leche

  16. Estar organizada

    *Congelar tu leche en bolsas planas puede ahorrar espacio y hacer fácil organizar tu congelador.
    *Reutilizar una bolsa de regalo (o una caja de zapatos) para utilizar las leches más antiguas primero: puedes organizar las leches verticalmente de izquierda (antiguas) a derecha (las más nuevas), tomando desde la izquierda y almacenando a la derecha la leche más nueva. Otro método es cortar un pedacito en el borde de la bolsa de regalo (y reforzar la apertura con cinta adhesiva). Agrega la nueva leche congelada arriba y desliza las más antiguas hacia la salida en la parte de abajo.
    *Congelar sólo una semana, proveer al cuidador la leche extraída del día anterior. La leche fresca contiene nutrientes y anticuerpos óptimos y te ahorrará dinero en bolsas de congelar. Sin embargo, puedes congelar tu leche los viernes y desplazarte a tu leche más antigua el lunes para mantener tu leche sin exceder las guías de almacenar recomendadas.
    • Piensa dos veces antes de sacar una leche del congelador: para evitar inconscientemente sabotear tu producción, hace un compromiso contigo misma y tu bebé para reemplazar cualquier leche que tu bebé tome de una botella. Esta historia de precaución debería ser lectura requerida para todas las mamás dueñas de un aparato saca-leche.
    Organiza tus viajes
    • ¡Lleva a tu bebé!: considera formas creativas de llevar a tu bebé contigo en tu próximo viaje. Invita a un familiar o amigo que vaya contigo y pueda cuidar a tu bebé, así podrías amamantarlo cuando no estás en reunión o en clases. Si tu empleador te paga un hotel, puede valer la pena pagar la diferencia para evitar una separación extendida de tu bebé. Incluso sin compañía, podría ser posible encontrar un cuidador en la ciudad de destino.
    • Planea con anticipación el vuelo: ubica las mejores salas de lactancia en los aeropuertos y lee las regulaciones del TSA para volar con leche materna antes de irte.
    Libros recomendados:
    • Working and Breastfeeding Made Simple by Nancy Mohrbacher
    • Working without Weaning by Kirsten Berggren
    • Balancing Breast & Bottle by Amy Peterson and Mindy Harmer
    • Exclusively Pumping your Milk by Stephanie Casemore

    Recursos en línea